Cosa de hombres… cosas de niños: El bullying no es una chiquillada

En mi primera clase de publicidad utilizo el spot de coñac, “Cosa de hombres” para ilustrar cómo dicha publicidad es un reflejo del cambio social. En este anuncio, una mujer, ama de casa y sumisa, no sabe cómo contentar a su marido que le tira la comida al suelo o incluso le pega una bofetada. Siempre que lo paso, mis alumnos, nacidos a mediados de los 90, se escandalizan de cómo podíamos permitir semejante promoción en una España  en la que (ya se han olvidado) era más que habitual este trato a las mujeres. Hemos cambiado haciendo visible el maltrato a la mujer (me niego a decir “violencia de género”) pero los casos se suceden y aunque seguimos diciendo que es un problema que viene desde la educación… poco hemos avanzado.

Si el coñac, y todo lo que aquella España conllevaba era cosa de hombres, hoy el pegar a un compañero, insultarte, menospreciarle… a veces se considera como “cosa de niños”. Llama la atención cómo los diferentes  casos de acoso escolar o de bullying están formando parte de nuestros informativos, de nuestra cotidianeidad, con un aspecto en común: en muchos casos los centros educativos no habían dado ninguna señal de alarma.

En los últimos años se ha producido un incremento de la percepción general de la violencia como problema (Elliot, 1997) y hoy es un problema real. El estudio de Save the children, “Yo a eso no juego. Estudio de bullying y ciberbullying en la infancia” (2016) recoge que “un 9,3% de los estudiantes encuestados considera que ha sufrido acoso tradicional en los dos últimos meses. Un 6,9% se considera víctima de ciberacoso. Al ser una encuesta representativa, se puede extrapolar al conjunto de la población, con el resultado de que el número de estudiantes de centros públicos que han sufrido acoso se eleva a 111.000 y 82.000 niños y niñas respectivamente”.

El problema es real y no sólo son chiquilladas pero, como destaca Save the children, España carece de un abordaje integral de lucha contra todas las formas de violencia en la infancia. El Ministerio de Educación recoge un protocolo de actuación para el acoso escolar pero solo en algunas Comunidades Autónomas, como si fuera una actuación parcelada y no integral. Depende de la comunidad educativa, de la educación familiar, de la sociedad, de los propios niños.

Si hace unas décadas se decía coloquialmente “mujer, aguanta”, no podemos consentir que los insultos escolares se consideren “chiquilladas o cosas de niños”.

Piedra, papel, tijera pueden llegar a ser compañeros como refleja este anuncio contra el bullying, convertido ya en viral, con más de 8 millones de visitas. Ahora hace falta que, efectivamente, el mensaje cale como un virus en adultos y en niños: https://www.youtube.com/watch?v=67ZCqjbUeMk 

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *